Dedícate tiempo a ti mismo

Hace algunas semanas, utilizaba la metáfora del jardín para visualizar la búsqueda de un equilibrio personal entre las distintas áreas de la vida que demandan de nuestra energía y tiempo: cuidar del jardín implica un ejercicio de elección, al decidir qué plantas queremos que formen parte del mismo, y de honestidad personal, al valorar si invertimos los recursos necesarios para su cuidado. Siguiendo con esta metáfora, hoy nos centramos en el cuidado del jardinero.

Stephen R. Covey cierra su archiconocido libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” aludiendo precisamente a la necesidad de dedicarse tiempo a uno mismo para “afilar la sierra”: renovarnos física, mental, espiritual y emocionalmente para poder ser altamente efectivos. Tal vez era necesario encontrarlo escrito negro sobre blanco en el best seller de un gurú del liderazgo para dar credibilidad a una afirmación tan intuitiva: lo que no está en condiciones de funcionar correctamente, no funcionará correctamente. 

La práctica que propone Pedram Shojai al respecto podría resumirse en los siguientes puntos:

  1. Haz una lista de actividades que te apetezca hacer y que te renueven en cualquiera de las dimensiones personales a las que alude Covey: ir al gimnasio, leer un libro, planear un viaje, tomarte un vino con un amigo…Anota todas las ideas que surjan en tu cabeza.
  2. Revisa la lista: si pudieras hacer todo lo que has escrito, ¿te sentirías más descansado, más feliz, más en forma?, ¿hay algo más que eches en falta?Completa la lista y una vez terminada, prioriza sus elementos colocando primero aquello que creas que mejor contribuye a tu bienestar de forma cotidiana.
  3. Abre tu agenda y mira las actividades que figuran anotadas para esta semana. ¿Cuántos de los elementos de tu lista tienen un hueco asignado en tu agenda? Amplía el foco de observación hasta final de mes, ¿cambia en algo el panorama?
  4. Pasa a la acción: la función de una agenda es reservar tiempo a las actividades que tienes que hacer sí o sí, a aquello que no se te puede olvidar. Muy bien, cuidar de ti mismo pertenece a esta categoría, así que, armado de tu lista de actividades priorizadas y de tu sentido común, asígnales un tiempo en tu agenda. El objetivo no es colocar todo aquello que has puesto en tu lista, sino lograr un adecuado equilibrio entre el uso y la recarga de energía.

¡Qué graciosa! ¡Como si hubiera huecos! De eso se trata precisamente: si no los hay, hazlos. Lo necesitas para poder ser efectivo, rendir adecuadamente en tu trabajo y estar al 100 por 100 con las personas que te importan. En serio, mira tu agenda y se honesto contigo mismo: no eres un conejito de Duracell, necesitas recargar tu batería o te fundirás. Y si no le asignas un tiempo específico, los huecos acabarán rellenos con prioridades de los demás. ¿Es que no debes atenderlas? Probablemente, lo importante es que, al hacerlo, serás consciente del coste que aceptarlas tiene para ti y podrás valorar adecuadamente si es el momento de realizarlas o no, de asignarle un espacio alternativo.

Y ya que te pones a ello, ¿qué tal si te planteas convertirlo en un hábito? Para ello, nada mejor que asumir un reto. Por ejemplo, de aquí al 29 de febrero, dedicaré 15 minutos diarios a meditar justo después de levantarme, o saldré a correr con el grupo de running de la oficina 2 días entre semana a la hora de comer, o iré a nadar al salir del trabajo, o me apuntaré a un curso de acuarela o a un grupo de teatro aficionado…Y cuando llegue ese día único del calendario, valora si has percibido algún cambio en cómo te sientes, celebra los logros y renueva tu reto.

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