Disfruta de este lugar

Durante años, he acompañado a mi hija a la vuelta del colegio. Iba a buscarla a la salida y aprovechábamos el recorrido para contarnos nuestras cosas, veinte minutos escasos de estar juntas y compartir lo bueno, lo nuevo y a veces lo trágico del día. Ese recorrido lo hicimos por última vez el 10 de marzo y jamás pensamos que lo íbamos a echar tanto de menos. Cuando, por fin, en el mes de mayo nos dejaron salir a dar un paseo juntas, no dudamos: decidimos hacer ese mismo trayecto en sentido inverso. Y nunca antes nos parecieron tan verdes los parterres, ni tan frondosos los árboles, ni escuchamos tantos pájaros en el camino, ni tuvimos tantas ganas de franquear la verja del colegio. Todo estaba allí, como siempre, pero la nostalgia nos llevaba a saborearlo con una intensidad distinta.

Pedram Shojai nos alerta en el capítulo de hoy que siempre pensamos que volveremos a los lugares que visitamos, sin ser conscientes de que resulta prácticamente imposible. Porque aunque efectivamente podamos volver a un determinado lugar, es muy difícil que las circunstancias en las que lo encontramos y nos encontramos sean las mismas. Esto convierte cada experiencia en única y, con ello, nos recuerda una vez más la necesidad de estar presentes, de disfrutar de los lugares y los momentos como algo irrepetible. 

Esta es precisamente la esencia del mindfulness, una forma de estar y vivir la vida con plena consciencia. Durante todo este año, estas 52 semanas, he utilizado al bueno de Pedram Shojai como guía y excusa para compartir contigo algunas de las enseñanzas que esta práctica transformadora ha traído a mi vida. Ojalá alguna haya calado en ti, te haya mostrado algo nuevo o simplemente te haya provocado una sonrisa. Y si tu curiosidad te lleva a profundizar, puedes contactar conmigo a través de la web e informarte de la formación y prácticas de mindfulness. Estaré encantada de seguir acompañándote en este camino.

Hoy doy por finalizado este reto. Otros vendrán. Muy pronto. 

Related Articles