Establecer rituales

No sé que tienen las tardes de domingo, sobre todo en invierno, que contaminan mi espíritu con su ritmo de blues. De niña, batallaba contra esta sensación, anclándome al sofá delante de la televisión, absorta en todo lo que aquellos dos canales tenían que ofrecer hasta la hora de la cena. Crecí y descubrí la magia del cine: mi fin de semana terminaba frente a la gran pantalla, recargando las baterías para encarar una nueva semana. 

Aluciné un poco, la verdad, cuando leí que Pedram Shojai utiliza el término inglés rituals para referirse a este tipo de costumbres: rutinas que van más allá de un simple hábito porque nos permiten resetearnos y fortalecernos para bregar con nuestro día a día. Según el Diccionario de la Real Academia Española, el término ritual en español se define como el “conjunto de ritos de una religión, de una Iglesia o de una función sagrada”. De primeras, no parece que exista mucha conexión entre mis sesiones de cine y una ceremonia religiosa. Veamos si soy capaz de explicar el vínculo entre ambos usos.

Afirma Pedram Shojai que muchas de las cosas que hacemos hoy en día tienen un origen ancestral. En las distintas tradiciones, observamos que acontecimientos individuales -como el nacimiento, la muerte, o la formación de la familia- y colectivos -como los cambios de estaciones o las fases del cultivo de la tierra en las sociedades agrarias- tenían asociada una ceremonia mágica o religiosa. ¿Qué tenían en común estas situaciones tan diversas para motivar a nuestros antepasados a crear un ritual? En mi opinión, todas ellas ponen de manifiesto la existencia de una necesidad que requiere de una atención especial: el inicio de la edad adulta, la preparación para la batalla, la aparición de una enfermedad o un desastre natural…son situaciones que van a demandar la energía del individuo, de la comunidad e incluso de la deidad a la que el rito se dirige. El ritual, por tanto, tiene la función de detener el tiempo ante algo significativo: demanda nuestra atención sobre la necesidad concreta y nos conecta con nuestra energía.

Es en este sentido en el que Pedram Shojai mantiene que en nuestra vida los rituales siguen siendo importantes, aunque hayan perdido su aspecto ceremonial; lo relevante es que nos sean de utilidad para conectar con nosotros mismos, para cargarnos de energía positiva o eliminar la negativa, para empoderarnos,  para afianzar nuestras fortalezas y permitirnos alcanzar la mejor versión de nosotros mismos.

Así pues, esta semana te invito a que trabajes en torno a tus rituales: ¿podrías identificarlos? Mira bien, mantén la mente abierta y abandona los clichés. ¿Qué acostumbras a hacer cuando la vida te reclama estar al 100%? Puede que te encomiendes al Altísimo, puede que te calces las botas de montaña y te lances a recorrer senderos, puede que desconectes del mundo y te refugies en tu música favorita o en un buen libro, puede que lo tuyo sea bailar rodeado de gente o contemplar atardeceres. Sea lo que sea, su condición de ritual vendrá dada por el efecto que genera en ti. Reconocerlo como tal, le otorgará a partir de ahora cierta solemnidad, aprenderás a apreciar su aportación, a celebrar y agradecer que esté disponible y sea útil para ti, a valorar estos pequeños gestos que nos permiten conectarnos al presente y dotar de estructura a nuestra vida.

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