¿Lo compro o no lo compro?

Hoy comienzan “oficialmente” las rebajas y curiosamente me he topado con este tema para la entrada del blog. Sí, Pedram Shojai acude al concepto de consumo responsable para animarnos a tomar consciencia del impacto de nuestra compra en el medio social y natural que nos rodea.

Su propuesta nos lleva a parar, respirar profundamente y hacernos una serie de preguntas antes de realizar una compra: ¿de verdad necesito esto?; ¿seguiré disfrutando de ello dentro de una semana, de un mes, de un año?; ¿dónde terminará cuando me haya cansado de él: en un vertedero, en el océano?; ¿contribuye este objeto a hacer del mundo un lugar mejor y más saludable?; ¿al comprar este artículo estoy apoyando el trabajo esclavo o la desigualdad de género?…

Todo esto lo conoces de sobra. Tendrías que haber estado en coma los últimos años para no haber oído hablar de la imperiosa necesidad de ejercer tu poder como consumidor con el propósito de fomentar la producción ética, social y medioambientalmente responsable y de luchar contra el desperdicio de recursos y el malgasto de energía. 

La situación de los océanos, la explotación infantil, la insalubridad de las fábricas, los litros de agua que se necesitan para fabricar un pantalón vaquero o una simple camiseta, la contaminación del agua que bebemos por la utilización de plásticos y químicos, el desbordamiento de vertederos …estamos literalmente siendo bombardeados con mensajes tan abrumadores que uno se pregunta cómo es posible que el primer día de rebajas siga habiendo una horda de personas a las puertas de los centros comerciales esperando a que abran las puertas para lanzarse en tromba en busca del chollo perdido, como si no hubiera un mañana…al ritmo que vamos, tal vez los científicos tengan razón y no lo haya.

Puede que estemos ya anestesiados, puede que el impacto nos pille muy lejos o que requiera de un traslado efectivo al precio para llamar nuestra atención, puede que el chute de dopamina secuestre nuestra voluntad y nos lleve a comprar como autómatas. Ni idea. Sea cual sea la razón, hoy me gustaría plantearte si alguna vez te has preguntado el coste que para ti tiene una compra. No me refiero a su precio, sino al coste real que asumes para poder permitirte el desembolso que supone. Digamos que te llega una oferta para adquirir la última novedad en móviles con unas condiciones de pago sensacionales y un descuento que lo convierte en una ganga de ¿799 euros? Bien. ¿Cómo has conseguido esos 799 euros? ¿A cuántas horas de trabajo efectivo equivalen? ¿Cuánto esfuerzo han requerido? Si colocas en un platillo de la balanza el móvil y en el otro, su proporción equivalente en horas y esfuerzo, ¿hacia qué lado se inclinaría? ¿Y si le añades todo aquello a lo que has tenido que renunciar para garantizar que cumplías con tu trabajo?

Mi intención con esta propuesta es proponerte un consumo respetuoso hacia ti mismo: inviertes un montón de tu vida trabajando y por ello ganas un sueldo que a buen seguro te gustaría fuera mayor. Si es tan fácil para ti ver la relación entre trabajo y salario, traslada esa misma reflexión hacia los  usos a los que destinas tu nómina para decidir si realmente compensan el tiempo y el esfuerzo que te cuesta ganarla. Conforme a la pirámide de Maslow, nuestras necesidades se ordenan en fisiológicas, de seguridad, de pertenencia, de estima y de autorrealización. Pregúntate qué tipo de necesidad cubriría esa compra: ¿en este momento se trata para ti de una necesidad que requiere ser atendida o hay alguna otra más prioritaria?, ¿qué valor aporta esa compra como medio para satisfacer esa necesidad?, ¿constituye la opción más eficiente -basada en la relación entre el coste que supone y el valor que proporciona- o existen otras alternativas disponibles que mejorarían el resultado de esta relación? 

Este es un análisis subjetivo, personal, exento de “moralinas” y juicios externos. Su validez se restringe a tu persona en tu circunstancia en ese momento concreto en que te enfrentas a una determinada compra. Lo único relevante es que te pares a pensar en ti y decidas comprar o no de una forma consciente y libre.

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