Maria Luisa Martínez

Directora del Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón

 

Te sorprenderá”. Esta fue la promesa que me hizo María al encomendarle el testigo a María Luisa. Y tanto. Cuando crucé la entrada del Castillo Grande de San José de Valderas, una residencia palacio de 1917 en estilo neogótico sajón, no fue para encontrar a una dulce princesa en apuros. Nada más lejos. Bajo esos torreones que harían las delicias de Disney  quien reina es una mujer segura y valiente, firme y a la vez cálida, madre de tres hijos que como ella disfrutan de la vida sin atender a patrones. Descubro que, además de Directora del Museo, es Secretaria del Glass Committee del ICOM (Consejo Internacional de Museos), miembro de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales Contemporáneas y co-creadora de un blog que mantiene con amigas y alimenta con su afán de escritora pospuesta. Es mucho más de lo que cabe en ese pequeño despacho que ocupa en el Museo, lleno de expedientes que delatan un trabajo concienzudo y eficaz en una institución que desafía lo probable: ¿cómo si no llegó hasta aquí tanta belleza? De mi visita, me quedo con la sonrisa que me provoca la obra “Los ojos hablan más que las palabras”, de Kazue Taguchi, en esa sala de la colección permanente bautizada como “Rompiendo el techo de cristal”, que parece contestar a la pregunta que plantearon en su día las Guerrilla Girls: “¿Deben las mujeres estar desnudas para entrar en el Metropolitan Museum?”. Y con la reflexión de Sandro Pezzoli, gran coleccionista de vidrio contemporáneo, a quien quedo agradecida por su buen gusto y generosidad con el Museo: Me apasiona este material porque cuando lo miro es como si leyese una poesía que sonríe, me emociona y conmueve”. Bello.

De pequeña, tus padres decían que eras… muy alegre y entusiasta de la vida.

La primera vez que te rebelaste fue por…quería que mi madre me comprara unos zapatos de tacón, ella se oponía. Yo era la cuarta de siete hermanos, pero mis dos hermanas mayores no habían mostrado ningún interés por vestirse con vestidos y tacones, y tuve que rebelarme para que mi madre aceptara que yo era diferente.

Y ahora, ¿dónde viven los monstruos? Ahora y siempre han vivido en mi interior.

Una lección de vida y un maestro: de mi madre, la autonomía personal, el respeto hacia mí misma, la autenticidad, la seriedad en los compromisos adquiridos.

El mayor de tus sueños cumplidos: dirigir un museo.

Lo bueno que está por llegar: lo que venga será bienvenido.

¿A qué no renunciaríais ni por una doble ración de tu plato favorito? A seguir haciéndome a mi misma.

¿Qué le pedirías al genio de la lámpara? Un cambio de conciencia radical en la política mundial que corrigiera desigualdades entre seres humanos y atendiera de manera urgente y definitiva el cuidado de nuestro planeta.

Tu mayor legado: el trabajo realizado en el museo, la impronta que pueda dejar en mis hijos y mis amigos.

¿Qué es lo que María y tú tenéis en común que merezca la pena compartir? Nuestra mirada hacia el mundo, luchadora, comprometida, y al mismo tiempo amorosa.

¿A quién deseas pasarle el testigo? A Pamela Sprätz, Técnico de la Casa de la Cultura de Valdemorillo. Profesional, valiente, al tiempo que delicada y elegante.

Si sientes curiosidad, puedes averiguar más cosas sobre Maria Luisa y su trabajo en el siguiente enlace:

Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón

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