Pamela Sprätz

Técnico en la Casa de Cultura Giralt Laporta 

El viaje mereció la pena. Este mes el testigo se traslada hasta Valdemorillo y me lleva a conocer a Pamela Sprätz. La Casa de Cultura en la que trabaja presenta un perfil imponente, con sus hornos botella alzándose como tributo a un pasado industrial escrito en loza y vidrio. Cúmulo de sensaciones. Vibrar en la misma longitud de onda. Reconocer al semejante. Sentirse en casa, a salvo, segura de que enfrente hay alguien generoso del que brotan lo bello y lo bueno. Hay en Pamela un infinito amor por la naturaleza, por el equilibrio, por la calma. La vida como un viaje en búsqueda del propio espacio, unido al deseo de ser útil, resquicio de una educación luterana. La suerte de una carambola a tres bandas, como la de quien recibe todos los regalos que pidió en su carta a los Reyes y, por ello, se siente agradecido por su dicha y la comparte. Compartimos un té de jengibre. Compartimos el amor por los libros y los mundos fabulosos que nos abren. Compartimos la pasión confesa por la obra del maestro Salgado y la inconfesable envidia que nos provocan su valentía y su talento. Compartimos la reivindicación de lo femenino como antídoto a tanta testosterona que nos tiene secuestrada la agenda de lo importante en favor de una lucha de egos. Y el tiempo pasa volando. Me marcho y ya quiero volver.

De pequeña, tus padres decían que eras… un ratoncito curioso y soñador.

La primera vez que te rebelaste fue por…la desigualdad en el reparto de tareas domésticas con mi hermano y así sigo rebelándome por la desigualdad….

Y ahora, ¿dónde viven los monstruos? En cada uno de nosotros, en el miedo, en la codicia, en el egoísmo desmedido…

Una lección de vida y un maestro: te defines por la actitud que tomas, no por las circunstancias que atraviesas. Aprendo de todas las personas, escuchando, observando de la naturaleza y de todas las experiencias vividas.

El mayor de tus sueños cumplidos: ser útil a mi comunidad, trabajando en lo que me gusta y viviendo rodeada de cultura y naturaleza.

Lo bueno que está por llegar: ¡Todo! Cada día, cada instante, los colores del otoño, el perfume de los bulbos en primavera, la canción del mar y de los pinos en verano, el olor a leña y silencio blanco del invierno. Una pieza musical, una danza, un beso, contemplar un nuevo atardecer de la mano de mi amado. Una buena conversación, ver a mis hijos felices, acunar a mis nietos, morir tranquila.

¿A qué no renunciaríais ni por una doble ración de tu plato favorito?A la libertad de comerlo cuando yo quiera, jajaja.  A la música, a la danza.

¿Qué le pedirías al genio de la lámpara? Como en la oración budista: Que cese todo sufrimiento, que reine la paz, el amor, la concordia y la prosperidad para todos los seres humanos. Que tomemos conciencia que somos una sola familia y tenemos una misma casa, la Tierra.

Tu mayor legado: Jajaja. Eso, si lo hay, lo dirán los demás cuando me vaya. Espero dejar un recuerdo amoroso….

¿Qué es lo que Maria Luisa y tú tenéis en común que merezca la pena compartir? La curiosidad, el deseo insaciable de aprender.

¿A quién deseas pasarle el testigo? A Inga Ivanova,  artista  sensible y genial escultora en papel, mujer inteligente y aguda con un gran sentido del humor.

Si sientes curiosidad, puedes averiguar más cosas sobre Pamela y su trabajo en el siguiente enlace:

Casa de Cultura Giralt Laporta-Valdemorillo

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