Soñar despierto

Vuelve a leer. ¿Qué es lo primero que el título de este post trae a tu mente? Apuesto a que abundan pensamientos relacionados con la pérdida de tiempo y la distracción de lo importante. Soñar despierto (SD) no tiene muy buena prensa. Como ya hemos comentado en alguna ocasión anterior, nuestra cultura occidental ha colocado en la cúspide de las virtudes todo aquello que tiene que ver con la acción. Bajo esta premisa, todo lo que no suponga estar centrado en una tarea y atento a lo que ocurre en el presente nos produce rechazo. Aun así, pasamos gran parte de nuestro tiempo soñando despiertos, hay quien ha calculado que más del 50 por 100… ¿Se trata de una falla de funcionamiento de nuestro cerebro, de un malware instalado de serie que deberíamos eliminar para mejorar su productividad? 

Nada más lejos de la realidad. Las conclusiones de numerosos estudios científicos ponen en valor los beneficios que aporta SD. Vamos a enumerar los principales:

  1. SD alimenta la innovación:  Cuando la mente vaga, la imaginación campa a sus anchas, libre de prejuicios y de las restricciones de “lo real” y “lo correcto”, explorando caminos desconocidos que le permitirán alcanzar lugares a los que nadie ha llegado hasta ese momento. La explicación nos la aporta la neurociencia, que nos enseña que el SD activa lo que se conoce como DMN (Default Mode Network). El DMN es una red de conexiones cerebrales que nos ayuda a asociar ideas remotamente relacionadas, apoyando el pensamiento creativo.
  2. SD contribuye a enfocarnos. La aparente contradicción se resuelve a través de la visualización. El ejercicio de visión es una de las herramientas más potentes del coaching: consiste precisamente en imaginar que hemos alcanzado el objetivo deseado. Cuando nuestro SD se embarca en la visualización de ese momento futuro, nuestra imaginación construye los detalles asociados a esa idea de cumplimiento: qué nos ha permitido llegar hasta allí, qué obstáculos hemos tenido que vencer, con qué apoyos hemos contado…Si completamos este ejercicio con una práctica de mindfulness, podemos conectar además con la emoción que emana de la consecución del objetivo.  Los beneficios en términos de motivación y compromiso son evidentes.
  3. SD aumenta la productividad. Uno de los beneficios más evidentes de SD es que nos permite escapar de la realidad y, con ello, descansar de nuestra rutina. El profesor Joel Pearson, experto en Neurociencia Cognitiva en la Universidad de New South Wales,  ha realizado estudios que demuestran que cuando se permite a los individuos introducir descansos entre tareas para SD, su productividad es mayor en comparación a aquéllos que mantienen su atención enfocada en la tarea durante el mismo tiempo. Si parece tan obvio, ¿por qué nos cuesta tanto asumirlo?

Pedram Shojai llama nuestra atención sobre el hecho de que, durante toda nuestra historia, los momentos de desconectar y dejar volar la imaginación formaban parte de la rutina diaria. Ya fuera en las horas calurosas del verano o guarecidos durante el invierno, la tarea terminaba y había tiempo para desconectar y soñar despierto. Por eso, la propuesta de hoy es recuperar esa tradición y programar un tiempo en nuestra agenda para dedicarlo a desconectar y soñar despiertos, regalándonos unos minutos en los que nuestra mente funcionará en su modo reparador y pondrá a nuestro alcance los beneficios anteriormente destacados.

Con todo, para mí, el principal aprendizaje sobre este asunto me lo aporta Jim Dotty en su libro “Into the Magic Shop”:

“Tus pensamientos crean la realidad. Si tú no visualizas cómo será tu realidad, permites que otros puedan hacerlo por ti”.

Related Articles