Tiempo de bajar el ritmo

Me chifla bailar. Cualquier música me vale para poner mi cuerpo en movimiento, confieso haber bailado hasta con la del telediario. Bailar me funciona como exorcismo de tristezas y como canalizador de alegrías desbordantes. Hubo un tiempo en que formaba parte de mi rutina de fin de semana, cuando pasaba horas alargando la única bebida que me podía pagar mientras trotaba con mis amigos por la pista. Sonaban éxitos de la movida y mucho pop británico de sintetizador, todo muy loco y muy divertido, hasta que, totalmente a traición, el DJ nos paraba en seco regalándonos “una lenta”. ¡Buah! En esos momentos, te haces realmente consciente de lo que tienes alrededor: nada como bajar el ritmo para conectarnos con lo que hay y decidir si queremos disfrutarlo o salir por patas.

Bajar el ritmo es un requisito indispensable para alcanzar la consciencia, el awareness de los ingleses al que se refiere la (a) en Live the G(a)P. A lo largo del programa, dedicamos una parte muy significativa de tiempo a la reflexión encaminada al conocimiento de uno mismo y del entorno. Esta reflexión no es posible si previamente no hemos aprendido a calmar la mente.

Pedram Shojai nos invita en este capítulo a indagar en las herramientas que nos resultan útiles en nuestro día a día cuando necesitamos bajar el ritmo, tomando como punto de partida la rutina diaria: ¿qué rituales llevas a cabo al final de la tarde o al anochecer y que son los que deberían ir llevándote hacia un estado de calma? ¿Cuáles de estas cosas te relajan realmente? Puesto que ya hemos tratado el tema de la higiene del sueño, te será fácil identificar aquellas prácticas que te aportan serenidad y aquellas que, por el contrario, la obstaculizan. 

Se trata, por tanto, de trasladar el resultado de este análisis y cuestionarnos si, en aquellos momentos en los que necesitamos bajar el ritmo para estar más presentes en lo que estamos haciendo, solemos utilizar herramientas del primer grupo y/o buscamos evitar la presencia de las del segundo grupo. Lo importante es encontrar el modo de activar nuestro sistema de calma para equilibrar los niveles de adrenalina y dopamina con los que habitualmente nos movemos cuando estamos en medio de la pista de baile de la oficina. Mi recomendación es que tires del top 1 de las “lentas” del DJ: la respiración consciente. Te parará en seco, como la mejor balada heavy.

Y, por último, te dejo con una palabras de Jon Kabat-Zinn al respecto:

“Parar hace que la acción resulte más vívida, sea más rica, tenga más textura. Nos ayuda a observar con perspectiva todas las cosas que nos preocupan y nos hacen sentir competentes. Nos sirve de guía”.

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