Tiempo para sanar tu cuerpo

La práctica de esta semana no necesita de grandes presentaciones: dedica unos minutos a conectar de nuevo con tu propio cuerpo. Túmbate, respira profundamente con el abdomen inferior y procura relajarte. Realiza un escáner corporal, llevando tu atención a cada parte de tu cuerpo, desde los dedos de tu pie izquierdo a tu coronilla. Pregúntale a tu organismo qué necesita y escucha lo que tenga que decirte. Y ahora que lo sabes, proporciónaselo. Sencillo, ¿no? Si respondes afirmativamente, tienes toda mi admiración.

Lo primero que descubrí cuando empecé con el mindfulness fue la enorme desconexión que tenía con mi cuerpo. Era como si entre mi cabeza y el resto hubiera una brecha insalvable que me impedía percibir  lo que pasaba allá abajo, a menos que algún factor externo entrara en juego. Yo era un cerebro que se desplazaba sobre un mecano.

Recuerdo mis primeras prácticas de escáner corporal como un ejercicio agotador: como no siento los dedos de mis pies, los visualizo, pienso cómo son y cómo se sienten, incluso doy un paso más y decido cómo se tienen que sentir. Mi mente ocupa y anula mi cuerpo. Cuando soy consciente de lo que está ocurriendo, vuelvo al modo sentir, pero no recibo ninguna señal de muchas de las partes del cuerpo que el audio enumera: se supone que están ahí, no floto en el aire, ¿por qué no soy capaz de sentirlas? Y la mente vuelve a hacerse con el control, emite una cascada de juicios, la frustración se apodera de mi atención y acaba con el escáner. 

Después, pasé a la etapa de los ronquidos: conseguí aquietar mi mente y centrar la atención en la respiración que iba llevando poco a poco a cada parte de mi cuerpo. Tan relajada estaba que acababa dormida y, de los cuarenta y cinco minutos del escáner, solía dormir lo que se tarda de pasar de la cadera a la cabeza. Hasta que un buen día no me dormí y para mi enorme sorpresa lo celebré con un horrible dolor de cervicales: ¿desde cuando estaba gritando mi cuello?

Jon Kabat-Zinn en su libro “Full catastrophe  living” señala que la clave de la práctica del escáner corporal se encuentra en mantener la consciencia en cada momento lo mejor que se pueda, experimentando la respiración y el cuerpo, región a región, a medida que recorres desde los pies hasta la parte alta de la cabeza. Es un ejercicio que requiere de la atención y la voluntad de sentir simplemente lo que está ahí para ser sentido, y estar con ello sin importar lo que es y sin intentar cambiarlo. Aceptarlo sin juzgarlo.

Así pues, esta semana te animo a que te inicies en esta práctica del escáner corporal que es uno de los pilares del mindfulness y del protocolo MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction), sabiendo que el camino puede ser largo pero que tu cuerpo te está gritando desde el final del recorrido. Para este viaje, te dejo en compañía de una reflexión de Eline Snel: “ Se necesita valor para encontrar el camino de regreso a la base, para sentir compasión por tu cuerpo si trabaja demasiado o si está continuamente bajo presión. Se necesita coraje y amor para acabar con esos antiguos patrones que son los responsables de que descuides tu cuerpo hasta que éste no pueda más y acabes enfermando”. Ánimo, valiente.

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