Tiempo perdido

Hoy prometo no robarte mucho tiempo. 

Recordarás que hace unas semanas te propuse realizar una auditoría temporal con el objetivo de recopilar datos sobre tu uso habitual del tiempo. Si tuviste la oportunidad de llevarla a cabo, ahora contarás con información valiosa relacionada con tu eficiencia a la hora de utilizar tu tiempo, entendida como la dedicación a una tarea de la cantidad de tiempo estrictamente necesaria para llevarla a cabo. Su análisis puede resultar muy útil si encuentras pautas de comportamiento recurrentes que provoquen pérdidas de tiempo, pues, al hacerte consciente de ellas, podrás diseñar medidas que te ayuden a atajar el problema en situaciones similares que se presenten en el futuro. En la propuesta me refería, además, a la utilidad de este tipo de análisis cuando se realizan a nivel organizacional, como fórmula para mejorar la eficiencia en el uso del tiempo de trabajo y, de forma primordial, a la hora de diseñar procesos y proyectos, donde es especialmente útil para detectar cuellos de botella y sumideros temporales que pueden arruinar una buena planificación.

Pedram Shojai señala que recuperar nuestro tiempo tiene también que ver con encontrar aquellas actividades o momentos en que no haces nada y utilizarlos para hacer algo que te sea de provecho. A todos se nos ocurrirá una buena lista de ejemplos: los atascos, las consultas médicas, las colas para ser atendido en una ventanilla o comercio, las esperas en las paradas de autobuses o de metro, las salas de embarque de aeropuertos…

Y de eso va exactamente la propuesta de hoy: haz una lista con las situaciones de este tipo a las que te enfrentas de forma habitual y diseña alternativas factibles de actividades que puedas realizar en ese intervalo de tiempo. 

Varios consejos. El primero es que seas creativo. Lo fácil es sacar el móvil y dejarte llevar por la inmensidad de posibilidades que te ofrece, lo sé, aun así, estoy segura de que tu imaginación podrá idear otros usos más productivos para tu tiempo: ¿por qué no aprovechar el atasco para descargar la tensión de todo un día de trabajo? Tu cuello y tus hombros te lo agradecerán. O ¿qué tal si reduces tu lista de lectura atrasada escuchando un audiolibro?…

También te recomiendo que seas flexible. Acostúmbrate a priorizar tu necesidad en cada momento: puede que hubieras planeado escuchar un podcast en inglés durante el largo trayecto en metro, pero fue un día lleno de interrupciones y no te dio tiempo a leer el informe que te han pasado para la reunión de mañana, así que decides aprovechar ese rato para revisarlo. Esta es la idea.

Y termino con una petición, más que un consejo: date permiso para ser y no solo para hacer. Aprovechas también el tiempo cuando lo dedicas a conectar contigo y con los demás: respira, observa, sonríe, se amable y disfruta de ese momento en toda su intensidad. 

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