Tiempo y tecnología

En 1998, un equipo de excavación liderado por Juan Luis Arsuaga encontró en la Sima de los Huesos de Atapuerca un hacha bifaz a la que denominaron Excalibur. Esta hacha de mano fue tallada hace unos 400.000 años por el homo heidelbergensis, antepasado de los neardentales. Como tantas otras herramientas de silex,  Excalibur constata que la tecnología ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de los seres humanos desde nuestros primeros pasos como especie.

Hoy la tecnología sigue jugando un papel esencial en nuestro progreso, los avances se producen a una velocidad desconocida hasta el momento, desafiando nuestra capacidad de asombro y adaptación. Todos los retos parecen alcanzables, la tecnología nos da alas para soñar. 

Pedram Shojai denuncia, sin embargo, que muchos de los dispositivos tecnológicos con los que nos relacionamos a diario se han convertido en auténticos sumideros temporales: en lugar de permitirnos ahorrar tiempo, nos distraen y nos enganchan durante horas, apartando nuestra atención de lo que realmente queremos hacer: nos hemos acostumbrado a estar constantemente revisando el móvil, las redes sociales nos permiten sentirnos conectados a lo que se cuece en nuestros círculos de amistades y en el mundo, formamos parte de una gran comunidad global interconectada, con información que se actualiza constantemente y está disponible a un solo click. Incluso cuando nuestra intención es concentrarnos en realizar una determinada tarea, las alertas y notificaciones están ahí para demandar nuestra atención y distraernos de lo que tenemos entre manos. Se supone que la tecnología tiene que estar a nuestro servicio, y no al revés.

Me pregunto qué pasó con nuestra costumbre de mirar al tendido. En las paradas de autobús, en los semáforos, en el metro, en la cola del supermercado, en la sala de espera del médico…¿te has fijado? Ya nadie mira al tendido. Si disponemos de un rato para no hacer nada,  por pequeño que sea, la mayoría metemos la mano en el bolso o en el bolsillo y nos enganchamos al móvil. Pocas veces nos dedicamos simplemente a observar lo que ocurre a nuestro alrededor, pocas veces podemos reaccionar a lo que ocurre si no prestamos atención.

Te propongo un experimento. La próxima vez que estés en un restaurante, observa a la gente sentada: ¿qué hacen mientras esperan a que les traigan la comida?, ¿cuántos tienen el móvil encima de la mesa?, ¿cuántos lo miran a pesar de no estar solos? Y si tienes la bendición de disfrutar de un adolescente en casa, dime:¿alguna vez llama por teléfono a sus amigos para hablar? Las funciones de voz del móvil les resultan superfluas, un teléfono es un trasto inútil si no tiene datos. Conectado, no saben vivir sin él: escuchan música, ven la tele, juegan, hacen fotos, graban vídeos, chatean con sus amigos, cotillean las redes…  su ocio está relacionado con las distintas aplicaciones que les unen con su mundo. 

¿A dónde quiero ir a parar? A que vivimos la enorme paradoja de estar más conectados que nunca y a la vez más desconectados de la realidad. No solo es que la vida es eso que pasa mientras miramos el móvil. Es que estamos dejando de mirar. De mirar de verdad. De escucharnos de verdad. De comunicarnos de verdad. ¿Qué coste tendrá todo esto en nuestra capacidad de empatizar y conectar con los demás? La lista de emoticonos no puede competir con la expresividad humana. Los chats no pueden transmitir los matices de nuestra voz. En serio, piénsalo la próxima vez que tengas que felicitar a un amigo por su cumpleaños.

Hoy te invito a desconectar de este hábito por un día: solo por un día, prueba a prescindir de cualquier tipo de red social, de las noticias, de las fotos y videos, de los juegos, de los chat con tus amigos…convierte tu smartphone en un teléfono tonto. Y obsérvate. ¿Cómo ha estado tu atención?, ¿has notado alguna diferencia en cómo te cundió el tiempo?, ¿cuántas veces te has pillado desviando la mirada a la pantalla o cogiendo el móvil para revisarlo?, ¿cómo te has sentido mirando al tendido?, ¿has aprovechado para hablar o llamar a alguien?, ¿qué te dice todo esto de ti? 

Related Articles