Tu lista de deseos

Como buen profesional que eres, estoy segura de que estás familiarizado con las listas de tareas pendientes, las to-do lists. A ellas confiamos nuestra planificación a corto plazo, liberando nuestra memoria para mejor uso. 

La propuesta de hoy gira en torno a otra lista igualmente importante: la lista de deseos pendientes, wish list. No es exactamente una carta a los Reyes Magos, pues sus Majestades de Oriente suelen recibir peticiones de esas que se encuentran en grandes almacenes y vienen con ticket regalo. Nuestra wish list se construye a partir de la siguiente pregunta: qué te gustaría haber logrado o experimentado antes de morir. La referencia puede resultar un tanto macabra, pero creo que la idea que transmite es clara: el tiempo no es un issue y es importante que sea así para que tu lista de deseos no sea una lista de tareas camuflada. Hay dos requisitos adicionales que debes tener en cuenta para construirla: escribe un mínimo de 25 deseos y se lo más específico que puedas a la hora de enunciarlos: no es lo mismo viajar, que dar la vuelta al mundo; no es lo mismo visitar países que vivir en ellos durante un tiempo…Concretar te ayudará a la hora de trabajar con esta lista.

Las instrucciones para elaborar la wish list las he tomado prestadas de Richard Boyatzis, quien la considera un ejercicio fundamental a la hora de construir lo que denomina “the Ideal Self”. En su opinión, además de ser conscientes de nuestra identidad, necesitamos una imagen de nuestro futuro deseado, cuya definición tendrá que ver con el momento vital en que nos encontramos, nuestros valores, nuestro propósito y, sin duda, con nuestros sueños y fantasías. Tómate tu tiempo e indaga, no te conformes con llegar a 25, date permiso para eliminar las restricciones que actualmente gobiernan tu vida. Quizás te ayude recordar qué esperabas de la vida cuando eras un niño, qué aspiraciones has ido dejando de lado con el transcurso de los años, qué harías con tu vida si te tocara la lotería o a qué te dedicarás el día que consigas salir a una hora decente del trabajo.

Pedram Shojai propone que, cuando tengas terminada la lista, anotes a la derecha el tiempo que necesitarías para disfrutar de cada una de estas experiencias o conseguir estos logros, y calcules el total. Sí, es altamente probable que necesites varias reencarnaciones para completar tu lista de deseos. De ahí que no haya más remedio que priorizar. Con los deseos ocurre como con los cuartos desordenados: es difícil elegir por dónde empezar. Joan Halifax plantea un método sencillo que requiere de una honestidad brutal: no sabes cuánto te queda de vida, solo puedes dibujar escenarios. Mira la lista y decide: ¿en qué deseos te centrarías si supieras que te quedan 20 años de vida. Construye con ellos una nueva lista de deseos, desecha todos los demás y vuelve a preguntarte: ¿y si fueran solo 10 años? Repite el proceso con 5 años, 2, 1, 6 meses, 3, 1 semana, 3 días…hasta esta noche.

Al terminar este ejercicio, tendrás un montón de listas y habrás conseguido dos informaciones muy importantes: (1) qué es lo que realmente te importa en la vida y (2) qué deseos están ya a tu alcance. Y ahora que lo sabes, solo me queda acudir al gran maestro Yoda:

“Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”.

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